viernes, 2 de enero de 2009

fin de año

Cuando un año se termina, nos imaginamos que tenemos que terminar los trabajos pendientes, es parte de la alegría. El año nuevo empieza con nuevas ilusiones porque las anteriores han sido ya gastadas. Solucionar lo de tu cuñado, acabar con el proyecto de la oficina, tirar el vídeo o lo que ya no sirva, etc. Esto suele significar que el año nuevo nos va a traer algo que no hayamos puesto al año anterior, alguna sorpresa, algún deseo por el que no hemos trabajado lo suficiente, pero que aparece resucitado con el cambio de calendario.

En el Concello de Vigo significa que hay que hacer los pagos pendientes a toda prisa, no vaya a ser que metamos a los amigos en un nuevo embolado de nuevo ejercicio presupuestario. Por supuesto, esta manera de entender el comienzo de año no tiene que ser compartido por todos, que bien pueden decidir que el día 30 no se hizo para trabajar, ya que el 31 se da por hecho.

En cualquier caso la alegría va por barrios. El bialcalde está eufórico, y motivos no le faltan, aunque no vengan de Touriño, precisamente. Por su parte, la oposición no aguanta tanta noñería. Ellos quisieran que la ciudad se construyera a golpe de legislatura. ¿Que uno empieza los aparcamientos?, pues que hasta que no los termine no se vaya. ¿Que se promete que van a traer la Consellería de Pesca?, pues aunque no estén de acuerdo, que la traigan igualmente. Lo prometido es deuda y hablar sale gratis y hay que cumpir con el pueblo de Vigo, que es soberano.

Ver las cosas con alegría tendrían que proponerse para este año, que ya bastante han dejado para arreglar.

2 comentarios:

ana pastor dijo...

Algunos trabajaban el día 30, aunque no lo creas.

Feliz año, este tiene que ser el mejor de todos.

pablo gonzalez dijo...

pues sí, no me lo creo.