En primer lugar, una fotografía de Benedicto en su infancia. Como se aprecia, su vocación por prendas sacerdotales ya era evidente. La segunda foto se corresponde al rodaje de un anuncio de Loreal. En la última foto se observa que no le importa comprobar en persona la calidad del pelo de sus partenaires mientras el representante del mismo le exige su compesación.



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