Saltou onte o conselleiro Guerra, o de Industria, para defender que a producción e distribución das súas camisolas se faga en Portugal. Eu, que son bastante ignorante, non podo evitar ter unha estraña sensación pensando que este señor teña unha empresa privada e, ó mesmo tempo, lle teña que conceder subvencións a outras que son competencia da súa. Ou que reciba información sobre os plans de investimento futuro destas empresas. Ou que os intereses privados de estas empresas da competencia e os da súa poidan chocar.
Tamén dame certa inquedanza que o conselleiro Guerra teña como asesor persoal con soldo público a un estudante de Deretito cuio único mérito (¿¿??) sexa ter postos nas xuventudes do Partido Popular. Pero supoño que estas inquedanzas serán porque son un ignorante e un antigo que nunca poría unha camisola de "El Niño", a marca do señor conselleiro. Realmente non son quen de diferenciar entre "valor" e "producto", como fai el. Para mín valor foi sempre a ausencia de medo, así de parvo son. E supoño que os traballadores galegos poden restarlle "valor" ó seu producto, tal e como afirmou onte o señor conselleiro. Moito máis "valor" lle dan os portugueses, claro, que teñen menos medo de traballar por menos cartos. Ou máis valentes deben de selos de Lanzarote, ós que lles subvenciona as regatas. O que xa non se entende é a capacidade de emporcallala vida política que teñen algúns con tal de defendelo, porque se algunha irregularidade cometeu o anterior goberno, o lóxico sería denuncialo, e non vivir a costa do "e tí máis".
Un antigo e un ignorante é o que son, sí señor. Ó mellor por iso non teño nin o seu éxito empresarial nin político.
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jueves, 11 de junio de 2009
martes, 18 de noviembre de 2008
congo
Por lo visto, el ordenador desde el que escribo y cualquier otro necesita de un material llamado coltán. Además también se utiliza para los móviles o para casi toda la cacharrería informática. El 80% del coltán se encuentra en las minas del Congo. Sería de suponer que, por lo tanto, este país fuera uno de los más ricos del mundo. O que tuviera una importante industria extractora que ayudara de manera decisiva a su economía, por lo menos. Pero el caso es que esto no es así. La esclavitud sigue siendo un modelo económico en este país. Y el colonialismo también, si es que por tal se entiende la explotación de los bienes naturales de un país por parte de otro, sin beneficio ninguno para el primero. Empresas belgas, holandesas y alemanas son las que compran este material. Buena parte de él, por ejemplo, va a parar a Kazajistán donde es convenientemente tratado. No sería capaz de encontrar una relación entre estos hechos y la actual masacre que está teniendo lugar allí ahora mismo. Es mucho más tranquilizador encontrar que estos negros, en cuanto les dejas una lanza, se ponen como locos. O que la hipocresía europea me impide sentirme culpable de los burros que matan gorilas.
En cualquier caso me tranquilizo pensando que hace años que no compro un teléfono móvil ni tengo ni Mp3 ni 4, que mi ordenador tiene más de seis años, que no deseo más velocidad en mi conexión a internet. Y como me intranquiliza pensar que tengo dos ordenadores, un teléfono móvil, que me gusta montar en avión y a veces pienso en comprar un coche de menos de diez años, en seguida me acuerdo que puedo denunciar la situación de los pobres negros gracias a estos fabulosos avances tecnológicos.
En cualquier caso me tranquilizo pensando que hace años que no compro un teléfono móvil ni tengo ni Mp3 ni 4, que mi ordenador tiene más de seis años, que no deseo más velocidad en mi conexión a internet. Y como me intranquiliza pensar que tengo dos ordenadores, un teléfono móvil, que me gusta montar en avión y a veces pienso en comprar un coche de menos de diez años, en seguida me acuerdo que puedo denunciar la situación de los pobres negros gracias a estos fabulosos avances tecnológicos.
Mi ordenador me da tanto y pide tan poco a cambio
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